¿Necesito comer algas?

Los beneficios para tu salud

Las algas son un alimento que de repente se puso muy de moda y casi no había dieta donde no se recomedaran, pero ¿verdaderamente necesito comer algas? ¿Qué me aportan? Aquí te respondemos.

Las algas aparecían en numerosas dietas porque son una excelente fuente de proteína, y no solo la típica alga nori (del sushi), que curiosamente sólo se hace verde cuando se seca ya que de forma natural su color es morado oscuro, también otras variedades como el alga wakame, la kombu, agar agar, la palma de mar y la espirulina.

Estas algas marinas tienen un sabor salado agradable, llamado umami que proviene de una perfecta combinación de sodio, potasio, calcio, fósforo, magnesio, hierro y otros minerales que se encuentran de forma natural en el océano. Las algas consiguen dar un toque salado a cualquier plato y son ideales para acompañar numerosos platos o como aperitivo.

¿Por qué añadirlas a mi dieta?

Si necesitas hierro de forma natural para fortalecer tu pelo y tus uñas o porque te sientes cansada y que te falta energía, las algas son ideales para ti porque son ricas en clorofila y en fibra y son una excelente fuente de hierro fácil de absorber y asimilar. Solo una cucharada de alga seca puede contener hasta 35 mg de hierro, ideal para combatir la anemia.

Las algas pardas (alga kombu y wakame) contienen una cantidad alta de yodo, mineral que se encuentra en muchos tipos de pescado, productos lácteos y sal. Si eres vegana es una manera ideal y natural para conseguir yodo, mineral esencial para el buen funcionamiento de la tiroides y el metabolismo. Recuerda que el metabolismo es esencial para convertir las calorías en energía.

Otros de los beneficios de comer estas verduras marinas son sus propiedades anti inflamatorias, anti cancerígenas y tratamiento para la osteoporosis ya que ayudan a la fijación del calcio en los huesos, ideales para prevenir males mayores y perfectas para tu salud ya que son ricas  en un compuesto llamado “fucoidan”.

Aunque la veas secas no te preocupes, al contacto con el agua se re hidratan y mantienen todos sus nutrientes. Ayúdate de tu imaginación para comerlas como por ejemplo en tortilla, sobre el arroz, como acompañante para el pollo, en sopa o mezcladas en tu ensalada.

 

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